Otra combinación muy habitual es el huevo con mayonesa, especialmente en ensaladas, sándwiches o platos fríos. El problema radica en que muchas salsas industriales contienen aceites refinados, grasas trans y grandes cantidades de sal.

Las grasas trans están relacionadas con inflamación crónica y daño en el endotelio, la capa interna de los vasos sanguíneos. Cuando esta capa se deteriora, aumenta el riesgo de aterosclerosis, infarto y accidente cerebrovascular.
Además, el alto contenido calórico de esta mezcla puede favorecer el aumento de peso, lo que a su vez incrementa la presión arterial y la carga sobre los riñones.
Nutricionistas clínicos señalan que el huevo por sí solo no representa un problema para la mayoría de las personas sanas, pero al combinarlo con salsas ultraprocesadas se transforma en una comida mucho más agresiva para el sistema cardiovascular.

Como alternativa, se recomienda usar aceite de oliva, yogur natural o aguacate en pequeñas cantidades.
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