Diversos estudios en Europa y América Latina muestran que más del 60 % de los dueños de perros permite que sus mascotas duerman dentro del hogar, y una parte importante incluso comparte la habitación o la cama.
Los especialistas explican que esta tendencia está relacionada con cambios culturales. Hoy en día, los animales de compañía cumplen funciones emocionales importantes, como reducir el estrés, la ansiedad y la sensación de soledad.
Investigaciones en psicología han demostrado que convivir con mascotas puede mejorar el estado de ánimo y favorecer la producción de oxitocina, conocida como la hormona del bienestar.
Sin embargo, el hecho de que algo sea beneficioso desde el punto de vista emocional no significa que esté libre de riesgos desde el punto de vista sanitario.
Riesgo 1: alergias y problemas respiratorios
Uno de los principales problemas señalados por médicos y veterinarios es la presencia de pelo, caspa y microorganismos que los perros pueden transportar en su piel.
Cuando el animal duerme dentro de la casa, especialmente en la cama o en habitaciones cerradas, aumenta la exposición a alérgenos que pueden provocar:

- rinitis
- asma
- irritación ocular
- congestión nasal
Las personas con alergias, niños pequeños y adultos mayores son los más sensibles a estos efectos.
Los expertos recomiendan mantener una buena ventilación, limpiar con frecuencia y evitar que el animal duerma en la misma almohada o ropa de cama.
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