“¿Por qué vives solo?”
“¿Por qué no trabajas más?”
“¿Por qué te vistes así?”
“¿Por qué gastas en eso?”
Hay personas que, sin malicia, creen tener derecho a decidir cómo deberías vivir.
Pero después de los 60, nadie tiene derecho a dictarte el guion de tu vida.
Ya has vivido demasiado como para pedir permiso para ser feliz.
Tu vida, tus reglas.
Tu tiempo, tu elección.

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