Hay personas que, aunque te quieran, no aceptan que ya no estás disponible para todo.
No entienden que tus tiempos, tu salud y tu energía son distintos.
Te empujan, te exigen, te critican si dices “no”.
Pero decir “no” es una forma de decir “sí” a ti mismo.
Sí a tu descanso.
Sí a tu bienestar.
Sí a tu serenidad.
Aprender a poner límites después de los 60 no es rebeldía, es sabiduría.

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