- Establece límites claros.
- Reduce la exposición si es posible.
- Documenta situaciones importantes en entornos laborales.
- Busca apoyo externo: amigos, familiares o profesionales.
La protección emocional no es egoísmo; es autocuidado.
Reflexión final
Las personas dañinas no siempre llegan con advertencias visibles. A veces se integran lentamente en nuestra rutina.
Prestar atención a patrones —no solo a episodios aislados— es la clave.
Escuchar tu intuición también es válido. Cuando algo se siente constantemente incorrecto, suele haber una razón.
La prevención empieza por reconocer que tu paz mental es un límite que nadie debería cruzar.
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