1. Preparar la Base de Café
Disuelve las 2 cucharadas de café instantáneo en las 2 cucharadas de agua caliente. Remueve bien para que no queden grumos. Esta mezcla concentrada será el alma de tu helado.
Consejo: Si te gusta un sabor más intenso, puedes agregar un poco más de café, pero no exageres para no dominar los otros sabores.
2. Montar la Crema
Bate la crema para batir bien fría con una batidora eléctrica a velocidad media-alta hasta que forme picos firmes.
Consejo: No te pases batiendo o la crema se convertirá en mantequilla. Cuando veas que se forman picos, es momento de parar.

3. Mezclar los Ingredientes
En un bol aparte, mezcla la leche condensada con la base de café. Luego, agrega un poco de la crema montada y mezcla suavemente para aligerar la textura. Después, incorpora el resto de la crema con movimientos envolventes para no perder aire.
Consejo: Usa una espátula de silicona para integrar los ingredientes sin que la mezcla pierda volumen.
4. Congelar Correctamente
Vierte la mezcla en un recipiente apto para congelador y alisa la superficie. Cubre con film transparente tocando la mezcla para evitar cristales de hielo. Congela por 8-10 horas o toda la noche.
Consejo: Si quieres acelerar el proceso, coloca tu congelador en su ajuste más frío.
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