En un recipiente grande mezcla la harina, la sal y la levadura. Incorpora la cerveza poco a poco mientras integras con una cuchara o con la mano hasta formar una masa uniforme y ligeramente pegajosa.
Amasa durante unos minutos sobre una superficie limpia hasta que la masa esté suave y elástica. Si notas que se pega demasiado, agrega una pequeña cantidad extra de harina sin excederte para no endurecerla.
Coloca la masa nuevamente en el recipiente, cúbrela con un paño limpio y deja reposar aproximadamente 60 minutos. Durante este tiempo aumentará ligeramente su volumen y desarrollará mejor textura.
Mientras reposa, mezcla la mantequilla con el ajo finamente picado hasta obtener una pasta aromática. Precalienta el horno a 230 °C y prepara una bandeja con papel para hornear.
Extiende la masa sobre la bandeja formando un rectángulo de grosor uniforme. Unta la superficie con la mantequilla de ajo y distribuye la mozzarella y el parmesano por encima de manera equilibrada.
Hornea durante 10 a 12 minutos, hasta que el queso esté completamente derretido y ligeramente dorado en los bordes. Retira del horno, deja reposar unos minutos y corta en tiras alargadas para formar los palitos.

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