Uno de los mayores arrepentimientos fue perder mi independencia. Antes podía decidir qué cocinar, cuándo salir al jardín o simplemente quedarme despierto hasta tarde mirando mis programas favoritos .
Ahora todo está programado: la hora de comer, de bañarse, de dormir… incluso cuándo recibir visitas. Sentí que dejé de ser dueño de mi vida.
Y es que la libertad no tiene edad. A veces, los adultos mayores no necesitamos tanto cuidado… sino respeto por nuestro ritmo, nuestras costumbres y nuestra historia.
Ver más
Salud
salud
Comida
Leave a Comment