Cuando el corazón deja de latir y el cerebro se apaga, el cuerpo entra en un estado de muerte clínica. Sin embargo, muchas personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte aseguran que la conciencia no se apaga de inmediato.
Algunos describen una sensación de paz profunda, como si se liberaran de un peso.
Otros dicen sentir que flotan sobre su cuerpo, viéndose a sí mismos y a sus seres queridos llorando.
Muchos relatan ver una luz intensa al final de un túnel, con una atracción poderosa.
Estos relatos coinciden en algo clave: el alma permanece consciente por un corto tiempo después de la muerte física.
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