Los objetos asociados a la enfermedad o tratamiento final son otra categoría que puede afectar emocional y energéticamente. Hablamos de medicamentos, cajas de pastillas, tensiómetros, jeringas, inhaladores, oxímetros, andadores y más.
Aunque algunas personas los guardan “por si acaso”, lo cierto es que muchos de estos objetos llevan consigo el recuerdo constante del deterioro físico, el sufrimiento y los últimos días difíciles. Tenerlos a la vista o almacenados sin uso puede generar estrés emocional, ansiedad o una sensación de vulnerabilidad continua.
Además, muchos de estos artículos deben desecharse correctamente para evitar riesgos sanitarios, intoxicaciones o mal uso accidental.
Consejo clave: desecha o dona (si es posible) estos objetos, y no los integres a la rutina del hogar. Tu bienestar y el de tu familia están primero.
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