La boca también revela emociones.
Boca abierta, lengua afuera, “sonriente”: Relajado y feliz.
Labios retraídos, enseñando los dientes: Advertencia clara.
Lamidos frecuentes (sin comida): Ansiedad, confusión o calma autoinducida.
Bostezo fuera de contexto: Estrés.
Curiosidad: Los perros también “hablan” a través del olfato y los bostezos pueden ser un lenguaje social. ¡Interesante, verdad?
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