Aunque están más protegidos que las sábanas, también se llenan de polvo, polen y microbios.
Si tu edredón tiene mal olor o se siente más pesado, ¡es hora de lavarlo!
Lávalos cada 3 a 6 meses. Usa lavadoras grandes o llévalos a una lavandería profesional. Evita centrifugar con fuerza para no dañar el relleno.
Recuerda secarlos completamente, preferiblemente al sol o con pelotas especiales para secadora, así evitas la humedad interna que puede generar moho.
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