A muchos adultos mayores se les niega el derecho a decidir sobre su propia vida. Se enfrentan a familiares que infantilizan sus decisiones y les quitan autonomía con frases como:
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“Tú no entiendes eso de internet.”
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“Déjame manejar tu cuenta bancaria.”
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“No deberías salir solo.”
Aunque a veces vienen desde el cariño, estas actitudes te quitan poder, te hacen sentir incapaz y afectan directamente tu autoestima y tu salud mental.
¿Qué hacer?
Haz valer tu independencia. Tú sabes lo que necesitas. Puedes aceptar ayuda, pero no que decidan por ti.
“Agradezco tu intención, pero esta decisión la quiero tomar yo.”
¡Eres capaz, inteligente y tienes experiencia! Nadie debería hacerte sentir lo contrario.
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