Sí, los espejos son portales… o al menos eso han dicho sabios y culturas ancestrales desde hace siglos. Un espejo que pertenecía a alguien fallecido puede conservar más que su reflejo: puede ser una fuente de energías residuales que afectan la paz de tu hogar.
Especialmente si ese espejo estaba en su dormitorio o baño, es mejor no conservarlo. Aunque parezca un objeto sin importancia, muchos relatos coinciden en que estos elementos suelen traer presencias, insomnio o malestar sin razón aparente.
¿Qué hacer con ellos?
Puedes cubrirlo con tela negra por unos días y luego desecharlo, o regalarlo fuera del círculo familiar.
Joyería que nunca te pondrías 

Heredar joyas es común, pero guardar collares, anillos o pulseras que nunca usarás, solo por compromiso, puede ser contraproducente. Algunos materiales —como el oro— absorben y conservan energía del portador original.
Si esa persona sufrió una enfermedad larga, tristeza o murió de forma trágica, esa joya puede simbolizar un “ciclo que no se ha cerrado”. Además, ver esos objetos sin usarlos puede generar culpa o apego innecesario.
¿Qué hacer con ellas?
Si no las usarás, véndelas, transfórmalas en una nueva pieza o entrégalas como símbolo de cierre. No las conviertas en «anclas emocionales».
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