Para que la planta esté bien es muy importante que tenga luz natural. Pero, de nuevo, no debe tener ni poca ni excesiva. Algunas plantas se ponen amarillas y marrones por un exceso de luz solar, que quema sus hojas.
Si las manchas son más blancas que amarillas la cuasa puede ser la contraria, la escasez de luz, que no permite a tu planta realizar bien la fotosíntesis.

Escasez de nutrientes
Si el suelo es pobre en nutrientes, o no tiene el PH adecuado (es demasiado ácido, por ejemplo) , es fácil también que las hojas se vuelvan amarillas.
Plagas o enfermedades
Diversos hongos, enfermedades o plagas puede hacer que las hojas de las plantas amarilleen o que aparezcan manchas en ellas.
Por ejemplo, el aguacate puede verse atacado, con frecuencia por un pseudohongo (phytophthora cinnamomi) y uno de los síntomas es, precisamente, la clorosis u hojas amarillas.
Temperatura inadecuada
Las plantas son muy sensibles al frío y a los cambios de temperatura.
Las corrientes de aire o cambios bruscos pueden ser letales, en especial para las plantas tropicales. Al tener que adaptarse, las hojas de las plantas se pueden volver amarillas o aparecer con las puntas secas y de aspecto quemado.

Ciclo vital
En el proceso vital natural de la planta, cuando va envejeciendo las hojas inferiores se ponen amarillas y terminan por caer. Si embargo, si las hojas que amarillean son las superiores, sí podemos estar ante un problema.
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