La noticia ha colocado en el centro del debate internacional el derecho a decidir, trayendo nuevamente al presente en Perú la Ugarte.
Estrada, una psicóloga y activista, se convirtió en 2024 en la primera persona en su país en acceder a este procedimiento tras una lucha legal apoyada por la Defensoría del Pueblo. a los 12 años con una enfermedad degenerativa e incurable, Ana libró una batalla que con una sentencia histórica que reconoció su derecho a una muerte digna.
“Nunca me sentí tan dueña de mi vida y mi cuerpo como hoy”, en su momento la activista peruana al recibir la confirmación de que su voluntad sería respetada.

Ana Estrada fue la primera persona en Perú, en recibir la eutanasia en 2024. | Fuente: Youtube/América Noticias
Para Estrada, de este acto no era sinónimo de terminar con su vida, sino de tener la seguridad de que no sufriría hasta perder la capacidad de decidir. Ana el 21 de abril de 2024 bajo un protocolo validado por el sistema de salud de su país, en condiciones de total autonomía y con el acompañamiento de sus seres queridos.
En Perú, este procedimiento de forma general y la experiencia de la psicóloga permanece como un precedente judicial individual y no como una ley nacional. El Código Penal de dicha nación estas acciones con penas de prisión, lo que obliga a las personas en situaciones similares a enfrentar largos procesos particulare.

Ana Estrada en su cama de hospital poco antes de morir. | Fuente: Youtube/América Noticias
Este jueves, Noelia una inyección bajo el protocolo del sistema de salud español, tras permanecer internada en una residencia bajo estricta supervisión médica. Se implementaron para garantizar la privacidad de la joven, permitiendo que solo un grupo muy reducido de personas pudiera acompañarla en sus últimos momentos.
Su madre hasta poco antes de que se realizara el procedimiento, mientras que otros allegados no pudieron ingresar debido a las restricciones de la institución. A las 18:00 horas, tras confirmar su voluntad ante el equipo médico y repasar recuerdos de su infancia, Noelia conforme a la normativa vigente en el país europeo.

Frasco con dosis de un medicamento, junto a un crucifijo. | Fuente: Shutterstcok.
Las historias de Ana Estrada y Noelia Castillo, aunque separadas por contextos distintos, convergen en un punto fundamental: el derecho a decidir sobre el propio destino. Ambas dejan un legado de integridad, demostrando que la verdadera fuerza reside en ser fiel a uno mismo frente a las presiones externas.
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