“Tendría unos 24 o 25 años”, calculó Roberto. Vestía un traje sastre gris que gritaba profesional exitosa y llevaba el cabello castaño recogido en una cola de caballo alta. Incluso desde la distancia, Roberto notó algo en ella, una determinación en su postura, una inteligencia en sus ojos oscuros detrás de unos lentes de armazón delgado. No era el tipo de clienta habitual del taller de don Héctor. “Buenos días”, dijo ella con una voz clara y educada, pero con el acento inconfundible del norte de México.
“¿Está el mecánico?” para servirle”, respondió Roberto caminando hacia ella mientras se quitaba los guantes de trabajo. “¿En qué le puedo ayudar?”, la mujer señaló su BMW. “El carro está haciendo un ruido extraño cuando acelero. Ya lo llevé al concesionario. Cambiaron no sé cuántas cosas y el ruido sigue ahí. Un amigo me recomendó este taller. Dijo que aquí había un mecánico muy bueno. Roberto asintió profesionalmente. ¿Me permite revisarlo? Durante los siguientes 20 minutos, Roberto se dedicó a examinar el BMW con la meticulosidad que lo caracterizaba.
arrancó el motor, lo aceleró en neutral, escuchó atentamente, luego levantó el coche en elevador y revisó todo el sistema de escape, la transmisión, los soportes del motor. La mujer lo observaba en silencio, notando cómo trabajaba con una precisión casi quirúrgica, como sus manos tocaban cada componente con familiaridad y respeto. Ya sé qué es”, dijo finalmente Roberto bajando el coche. Es el soporte del múltiple de escape. Está flojo. Cuando acelera, el múltiple vibra contra el chasís y produce ese ruido metálico.
No es grave, pero hay que apretarlo bien. También note que tiene una fuga pequeña en la junta del múltiple. No es urgente, pero eventualmente tendrá que cambiarla. La mujer lo miró con una mezcla de sorpresa y respeto. En 20 minutos encontró lo que en el concesionario no pudieron encontrar en tres visitas. Roberto se encogió de hombros con modestia. Llevo haciendo esto 20 años. Uno aprende a escuchar lo que el carro está diciendo. ¿Cuánto me cobraría por arreglarlo?
El tornillo lo puedo apretar ahorita mismo sin costo. Para la junta del múltiple son como unos 800 pesos con todo y mano de obra, pero como le digo, no es urgente. Puede esperar un mes o dos. La mujer sacó su cartera. Arréglelo todo hoy. ¿Cuánto tiempo necesita? Unas dos horas. Perfecto. ¿Hay algún café cerca donde pueda esperar? Roberto señaló hacia la esquina. A dos cuadras está el café de doña Lupita. Hace el mejor café de olla de la zona.
La mujer sonró. Era una sonrisa cálida que transformó completamente su rostro profesional. Gracias. Vuelvo en dos horas entonces. Por cierto, mi nombre es Sofía Ramírez. Roberto Mendoza para servirle. Mientras Sofía se alejaba caminando hacia el café, Roberto no pudo evitar sentir que había algo familiar en ella, algo en sus ojos o en la forma en que sonreía que le recordaba a alguien, pero sacudió la cabeza descartando la sensación. Monterrey era una ciudad grande y él conocía a mucha gente.
Probablemente era solo su imaginación. Roberto se puso a trabajar inmediatamente, ordenó la junta nueva en la refaccionaria de la esquina y mientras llegaba aprovechó para revisar meticulosamente todo el sistema de escape del BMW. Encontró un par de cosas más que necesitaban atención, un sensor de oxígeno que estaba empezando a fallar y una abrazadera oxidada que convenía cambiar. Cuando Sofía regresó exactamente dos horas después, Roberto ya tenía el trabajo terminado. “Listo”, dijo Roberto limpiándose las manos. Apreté el soporte, cambié la junta del múltiple y también le cambié este sensor de oxígeno que vi que estaba fallando.
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