¿Te ha pasado que después de comer sientes un bajón de energía, como si un cansancio pesado se instalara en tu cuerpo? ¿O que los antojos de azúcar te asaltan a media tarde sin control? Estos altibajos no son normales, aunque muchos los vivamos a diario. Son señales de que nuestro metabolismo está pidiendo ayuda, especialmente después de los 45, cuando el páncreas y el corazón empiezan a resentir el paso de los años.
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