En el mundo de las plantas medicinales, pocas expresiones son tan acertadas como la que dice: “Si tienes esta hoja en tu jardín, tienes oro, pero no lo sabes”. La Euphorbia hirta, conocida en algunos lugares como “hierba golondrina” o “planta del asma”, es una de esas modestas hierbas que suelen crecer casi inadvertidas en bancales, jardines y terrenos baldíos. Su apariencia sencilla contrasta con la riqueza de sus usos tradicionales: desde tiempos ancestrales, se la valora para aliviar trastornos respiratorios como el asma y la bronquitis, así como problemas digestivos como la diarrea y la disentería.
Sin embargo, como todo tesoro natural, requiere conocimiento y respeto. La planta contiene un látex blanco lechoso que puede irritar la piel y las mucosas, y su uso inadecuado puede causar trastornos digestivos. Por lo tanto, a continuación presento algunas formas tradicionales de preparación, junto con las indicaciones esenciales para su uso seguro.
Receta 1: Infusión digestiva y respiratoria (uso interno)
Ingredientes: 1 cucharada de planta seca (hojas y tallo) por taza de agua (250 ml).
Preparación: Hierva el agua, retire del fuego y añada la planta. Tape y deje reposar de 5 a 7 minutos. Cuele antes de beber.
Modo de empleo: Tomar de 1 a 2 tazas al día, preferiblemente después de las comidas, durante un máximo de 5 a 7 días consecutivos. Tradicionalmente se utiliza para aliviar molestias digestivas o la tos.
Receta 2: Cataplasma de uso externo
Ingredientes: Hojas frescas de Euphorbia hirta.
Preparación: Lave bien las hojas y los tallos hasta formar una pasta.
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