El secreto de la semilla de aguacate:

El secreto de la semilla de aguacate:

Opcional: una rama de canela o unas gotas de limón

Preparación paso a paso:

Lava bien la semilla para eliminar restos de pulpa.

Con un rallador fino, ralla la semilla completamente. Es más fácil si la parte exterior está un poco húmeda. Otra opción es cortarla en trozos pequeños con un cuchillo fuerte (cuidado, es resbaladiza).

Pon el agua a hervir en una olla.

Cuando hierva, agrega la semilla rallada o picada.

Baja el fuego y deja hervir suavemente durante 15-20 minutos. El agua tomará un color ligeramente rosado o cobrizo.

Apaga, tapa y deja reposar 10 minutos.

Cuela con un colador fino o una tela de algodón. La semilla deja pequeños residuos que deben eliminarse.

Sirve tibio. Puedes endulzar con un poco de miel si lo deseas.

Cuándo tomarlo:
Una taza por la mañana en ayunas o una taza por la noche antes de dormir. No más de dos tazas al día.

Receta 2: Infusión potenciada con hibisco y clavo
Esta combinación multiplica los beneficios: el hibisco aporta antioxidantes y apoyo circulatorio, el clavo añade calidez y propiedades digestivas.

Ingredientes:

1 semilla de aguacate rallada

1 cucharada de flores de hibisco seco (jamáica)

3 clavos de olor enteros

1 litro de agua

Opcional: una rodaja de jengibre fresco

Preparación:

Ralla la semilla de aguacate como en la receta anterior.

Pon el agua a hervir con los clavos y el jengibre (si usas).

Agrega la semilla rallada y el hibisco.

Hierve suavemente 15 minutos.

Apaga, tapa y reposa 10 minutos.

Cuela muy bien y sirve.

Sabor: Es una infusión con cuerpo, ligeramente ácida por el hibisco, cálida por el clavo y con un fondo terroso.

Receta 3: Polvo de semilla de aguacate (para usar en cualquier momento)
Prepara una vez y tendrás semilla lista para añadir a batidos, yogures o infusiones.

Ingredientes:

Semillas de aguacate (tantas como quieras)

Preparación:

Lava y seca bien las semillas.

Córtalas en trozos pequeños (con cuidado).

Extiéndelos en una bandeja y déjalos secar al sol durante 2-3 días, o en el horno a temperatura mínima (50°C) durante 2-3 horas, con la puerta entreabierta.

Cuando estén completamente secos y quebradizos, muélelos en un molinillo de café o procesador potente hasta obtener un polvo fino.

Guarda en un frasco de vidrio hermético.

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