Mi esposo me drogaba cada noche en nuestra luna de miel… hasta que escuché su plan para matarme Subtítulo: Trescientos millones de dólares, una traición inimaginable y una conversación que lo cambió todo.

Mi esposo me drogaba cada noche en nuestra luna de miel… hasta que escuché su plan para matarme Subtítulo: Trescientos millones de dólares, una traición inimaginable y una conversación que lo cambió todo.

PARTE 2 — El secreto que no conocían

Me quedé inmóvil en la escalera.

No podía llorar.

No podía gritar.

Lo único en lo que podía pensar era en cómo salir de allí sin que se dieran cuenta de que los había escuchado.

Flynn continuó hablando.

«Todo está preparado».

Aidan preguntó:

«¿El poder notarial?»

«Lo firmó antes de la boda».

Sentí que se me encogía el estómago.

Recordé aquel día.

Flynn había dicho que era simplemente un documento rutinario para que pudiera ayudarme en caso de emergencia.

Yo, porque lo amaba, lo había firmado.

Ahora lo entendía.

No era amor.

Era un plan.

Fiona preguntó:

«¿Y el dinero?»

«Se transferirá a través del fideicomiso. Una vez que termine el proceso, nadie podrá tocarlo».

Cerré los ojos.

Tenía que escapar.

Muy despacio, comencé a subir de nuevo.

Cada paso era una tortura.

Llegué a mi suite.

Cerré la puerta.

No la cerré con llave.

Si lo hacía, se darían cuenta de que algo había cambiado.

Fui al baño y me eché agua fría en la cara.

Miré el espejo.

La mujer que veía no se parecía a la novia que había subido al yate tres días antes.

Estaba asustada.

Pero no indefensa.

Recordé algo que mi padre me había dicho antes de la boda.

«Nunca confíes en alguien solo porque sonríe cuando te pide algo».

En aquel momento pensé que estaba siendo demasiado protector.

Ahora sabía que intentaba advertirme.

Abrí la caja fuerte.

Dentro había un segundo teléfono.

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