Cómo comenzó todo
Carlo Ponti vio en ella un talento extraordinario. No solo la ayudó a perfeccionar su actuación, también trabajó en su formación cultural y profesional. Con el tiempo, la relación pasó de ser estrictamente profesional a algo mucho más profundo.
Pero había un problema enorme:
Ponti estaba casado.
En la Italia de los años 50 el divorcio no era legal. Cuando él intentó regularizar su situación para casarse con Sophia, la pareja enfrentó procesos judiciales, críticas públicas e incluso amenazas de cargos por bigamia.
Durante años vivieron prácticamente exiliados, moviéndose entre Francia, Suiza y Estados Unidos para poder estar juntos legalmente.
Leave a Comment