Kyle Carpenter: el marine que se lanzó hacia una granada para salvar a su compañero

Kyle Carpenter: el marine que se lanzó hacia una granada para salvar a su compañero

La historia real del joven marine que sobrevivió a una explosión, afrontó decenas de operaciones y recibió la Medalla de Honor.

Una historia real que ocurrió en Afganistán

La imagen suele circular acompañada por la frase: “Usó su cuerpo para tapar la bomba y salvar a…”. Aunque el titular es impreciso, el hecho al que hace referencia está ampliamente documentado.

No se trataba de una bomba convencional, sino de una granada de mano lanzada durante un ataque en Afganistán. El protagonista de la historia fue William “Kyle” Carpenter, un marine estadounidense que arriesgó su vida para proteger a su compañero Nicholas Eufrazio.

El ataque ocurrió el 21 de noviembre de 2010 en la provincia de Helmand. Carpenter tenía 21 años y se encontraba en su primera misión de combate. Su reacción durante aquellos segundos le causó lesiones devastadoras, pero permitió que ambos marines sobrevivieran.

Qué ocurrió en la azotea de la base

Carpenter y Eufrazio vigilaban desde una posición protegida con sacos de arena sobre el techo de la Base de Patrulla Dakota, en el distrito de Marjah.

Durante un ataque, los combatientes enemigos lanzaron varias granadas. Una de ellas cayó dentro de la pequeña posición donde estaban los dos marines.

La condecoración oficial explica que Carpenter se movió inmediatamente hacia el explosivo con la intención de proteger a su compañero. Cuando la granada detonó, su cuerpo recibió la mayor parte del impacto.

Algunas publicaciones resumen el hecho diciendo que “saltó sobre la granada”. La descripción más precisa es que se lanzó hacia ella para interponerse entre la explosión y Eufrazio.

No hubo tiempo para elaborar un plan. La reacción ocurrió en segundos, durante una situación de enorme peligro y confusión.

Las graves heridas que sufrió

La explosión causó lesiones en casi todo el cuerpo de Carpenter. Los informes oficiales indican que perdió el ojo derecho, sufrió daños severos en la mandíbula, fracturas múltiples y el colapso de un pulmón.

También recibió fragmentos en la cabeza y necesitó una cirugía cerebral para retirarlos. El traumatismo fue tan grave que durante más de un año tuvo grandes dificultades para hablar.

El daño en su rostro exigió una extensa reconstrucción. Su brazo derecho también quedó gravemente afectado, por lo que necesitó numerosas intervenciones y un largo proceso para recuperar parte de su movilidad.

Los médicos y equipos de rehabilitación trabajaron durante años. Carpenter pasó por más de 40 operaciones, además de terapias físicas, ocupacionales y del habla.

Su compañero también sobrevivió

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