Pérdida del olfato: cuándo prestar atención
Perder el olfato puede ocurrir por un resfriado, gripe, COVID-19, alergias, sinusitis, pólipos nasales, hinchazón interna, lesiones o envejecimiento. Mayo Clinic señala que una nariz tapada por resfriado es una causa común de pérdida parcial y temporal del olfato, pero que pólipos o inflamación dentro de la nariz también pueden provocarla.
Si el olfato disminuye por pocos días durante un resfriado, puede ser algo temporal. Pero si la pérdida es repentina, dura semanas, aparece sin explicación o se acompaña de otros síntomas, es mejor recibir evaluación médica.
El olfato también se relaciona con el gusto. Muchas personas dicen que “no sienten sabor”, cuando en realidad el problema principal está en el olfato.
Alergias: cuando la nariz reacciona demasiado
Las alergias nasales pueden causar estornudos, picazón, secreción transparente, congestión y ojos llorosos. A veces empeoran en ciertas épocas del año, al limpiar, al dormir, al estar cerca de mascotas o al exponerse a polvo, moho o polen.
CDC señala que el moho puede causar nariz tapada, dolor de garganta, tos, sibilancias, ojos irritados o erupción en personas sensibles. Mayo Clinic también menciona que la alergia a ácaros del polvo puede provocar estornudos, tos, nariz tapada y presión facial, y que los síntomas pueden empeorar al dormir o limpiar.
Identificar el desencadenante es importante. No es lo mismo una alergia al polvo que una infección. En alergias, el tratamiento puede incluir limpieza del ambiente, reducción de alérgenos, lavados nasales, medicamentos indicados o evaluación por alergología.
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