PARTE 2
Esa misma tarde, Javier compró un jarrón de cristal carísimo y regresó a la mansión de Lomas. Era el regalo perfecto de un padre “arrepentido”.
La puerta estaba entreabierta. Desde el pasillo escuchó la voz de Beatriz.
—Dos centímetros más a la izquierda, Diego. ¿Ni siquiera puedes alinear un tapete?
Javier se acercó sin hacer ruido.
Su hijo, director financiero de una empresa de cientos de empleados, estaba de rodillas acomodando una alfombra persa. Beatriz estaba de pie sobre él, con una taza de té, mirándolo como si fuera servidumbre.
Fernanda apareció y se tensó al ver a Javier.
—¿Qué haces aquí sin avisar?
—Vine a disculparme —dijo él, levantando el jarrón—. No quiero problemas.
Beatriz sonrió con soberbia.
—Déjalo en esa mesa. Y cuidado con la madera.
Javier obedeció. Luego miró a Diego.
—Hijo, ya que estoy aquí, quería preguntarte por las proyecciones del nuevo centro de distribución en Querétaro.
Diego abrió la boca, pero Fernanda se le atravesó.
—Hoy no trabaja, Javier. Está ayudando a instalar la casa de mi mamá. Tu empresa puede esperar.
Diego bajó la mirada.
—Fernanda tiene razón, papá. Lo vemos el lunes.
Javier sintió vergüenza ajena, dolor y rabia. Su hijo no solo estaba robando. Estaba sometido.
Pidió pasar al baño, pero se desvió al estudio de Beatriz. En el bote de basura encontró varias cartas rotas. Eran avisos de cobro de casinos en Aruba, Macao y Panamá. Deudas enormes. Pagos vencidos. Amenazas disfrazadas de formalidad.
Beatriz no era una señora rica.
Era una jugadora hundida en deudas internacionales.
Esa noche, Javier no durmió. A las 2 de la mañana entró con viejas claves al servidor de Transportes Ibarra. Diego había cambiado contraseñas, sistemas y accesos, pero había olvidado que su padre había supervisado la instalación original de la red.
Javier encontró un pago mensual de 600 mil pesos bajo el concepto “Consultoría Estratégica”.
El proveedor era Consultoría B. Ríos.
La dirección registrada era el antiguo departamento de Beatriz.
B. Ríos. Beatriz Ríos Salvatierra.
Cuando intentó descargar los archivos, la pantalla se puso roja.
Alerta crítica: acceso administrativo detectado. Notificando a Dirección Financiera.
Javier apagó la computadora.
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