Ocho capacidades físicas y mentales que indican un buen estado de salud entre los 70 y los 80 años

Ocho capacidades físicas y mentales que indican un buen estado de salud entre los 70 y los 80 años

4. Subir y bajar escaleras sin dificultad

Subir un piso de escaleras sin quedarse sin aliento ni sentir dolor en las rodillas es señal de que el corazón, los pulmones y las articulaciones se encuentran en buenas condiciones. Este gesto cotidiano combina resistencia cardiovascular, fuerza en las piernas y coordinación.

Quienes pueden hacerlo de forma fluida después de los 70 años suelen tener un riesgo menor de sufrir caídas, una de las principales causas de hospitalización en adultos mayores.

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5. Conservar una visión y audición funcionales

Aunque es habitual que con los años aparezcan presbicia o disminución auditiva, mantener una visión y una audición que permitan leer, conducir, seguir una conversación o disfrutar de la música indica que estos sentidos están bien preservados.

Los controles periódicos con oftalmólogos y otorrinolaringólogos son fundamentales para detectar a tiempo cualquier alteración y actuar antes de que se conviertan en limitaciones mayores.

6. Comer con buen apetito y digerir sin molestias

Tener apetito, disfrutar de las comidas y digerir sin problemas es un signo positivo del estado del aparato digestivo, del metabolismo y del equilibrio hormonal. Muchas enfermedades crónicas se manifiestan, en sus etapas iniciales, con pérdida de apetito o molestias digestivas frecuentes.

Una alimentación variada, rica en frutas, verduras, proteínas magras y fibra, contribuye a mantener esta capacidad y a prevenir la desnutrición, un problema más común de lo que se cree entre los adultos mayores.

7. Dormir profundamente y despertar con energía

El sueño reparador es esencial para la regeneración celular, la consolidación de la memoria y el equilibrio emocional. Las personas mayores que logran dormir entre seis y ocho horas seguidas, y se despiertan con energía para enfrentar el día, suelen tener mejor salud general.

El insomnio crónico, en cambio, se asocia con un mayor riesgo de hipertensión, deterioro cognitivo y depresión.

8. Mantener vínculos sociales y emocionales sólidos

La capacidad de relacionarse, conversar, disfrutar de la compañía de familiares y amigos, y participar en actividades comunitarias es uno de los pilares del envejecimiento saludable. La soledad y el aislamiento social tienen efectos negativos comparables a los del tabaquismo o la falta de ejercicio.

Conservar el sentido del humor, expresar emociones y sentirse parte de un grupo son señales de bienestar psicológico que repercuten directamente en la salud física.

El valor de cultivar estos hábitos a tiempo

Si bien la genética influye en cómo envejecemos, los estudios coinciden en que el estilo de vida tiene un peso aún mayor. Adoptar hábitos saludables desde edades tempranas —ejercicio regular, alimentación equilibrada, control médico periódico, estimulación mental y vida social activa— aumenta las probabilidades de llegar a los 70 u 80 años conservando estas capacidades.

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