nvolucrar la introducción
Déjame contarte sobre el fin de semana que me obsesioné con las hojas de laurel.
Había notado algunos signos reveladores: pequeños excrementos detrás del refrigerador, un débil olor a humedad en la despensa y, lo peor de todo, una cucaracha que se escurría por el piso de la cocina cuando encendí la luz a las 2 AM. Estaba disgustada. Estaba frustrado. Y estaba decidido a encontrar una solución que no implicara productos químicos agresivos o exterminadores costosos.
Llamé a mi abuela, que nunca ha tenido un problema de plagas en sesenta años de hacer el hogar. Su respuesta me sorprendió.
“La bahía se va”, dijo. “Pónganlos en todas partes. Los insectos odian el olor”.
Yo era escéptico. ¿Hojas de la bahía? ¿Las mismas hojas secas que pesca de mi salsa de espagueti? ¿Cómo puede una hierba humilde repeler las plagas?
Leave a Comment