Involucrar la introducción
Siempre asumí que la pequeña brecha extraña en el portavasos en mi viejo automóvil era solo parte del plástico moldeado, hasta que vi a alguien publicar en línea. Sin embargo, después de notarlo yo mismo, apenas podía ver nada más, excepto esa brecha en casi todos los autos en los que viajaba.
Ese espacio estrecho entre dos portavasos parecía una extraña “elección de diseño”. ¿Era una peculiaridad de la fabricación? ¿Una costura de moho sobrante? ¿Una falla de diseño?
Pasé años sin saber. Pondría mi café en un porta tazas, mi botella de agua en el otro, y esa pequeña ranura en el medio se sentaría allí, vacía y misteriosa. A veces me juntaba un paquete de goma de mascar. A veces un teléfono celular. Tampoco encaja bien.
Leave a Comment