Hay momentos en los que uno se mira los brazos, las manos o incluso las piernas y se da cuenta de que las venas están mucho más marcadas de lo habitual. A veces pasa después de hacer ejercicio, otras simplemente cuando hace mucho calor, y de vez en cuando ocurre sin motivo aparente. Y claro, lo primero que uno piensa es: “¿Será normal que se me vean así?” Esa pequeña duda es suficiente para inquietarnos, especialmente cuando no entendemos qué está pasando con nuestro cuerpo.
Leave a Comment