En tiempos de incertidumbre, cualquier anuncio sobre una posible catástrofe mundial logra instalarse con fuerza en la mente de las personas. Y eso fue exactamente lo que ocurrió con una supuesta advertencia que comenzó a circular con intensidad: la idea de que el 23 de abril de 2026 un gigantesco asteroide podría impactar contra la Tierra y provocar un desastre sin precedentes.

La historia fue presentada con una seguridad alarmante. Se hablaba de una fecha exacta, una hora precisa e incluso de una zona concreta del planeta donde ocurriría el supuesto impacto. Según esa versión, un enorme asteroide de aproximadamente cuatro kilómetros caería cerca de la costa este de Estados Unidos, desatando tsunamis gigantescos, una nube global de cenizas, descenso brusco de temperaturas, hambre, oscuridad y la posible muerte de cientos de millones de personas.
El relato resultaba tan detallado que para muchos era difícil ignorarlo.
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