María permaneció inmóvil en la puerta.
Sofía seguía junto a mí, con una mano sobre la manta.
Me limpié el rostro antes de incorporarme.
—¿Quién era su padre?
María palideció.
—Daniel…
—Dime la verdad.
Ella miró hacia su hija.
—Sofía, ve a la cocina con Rosa.
Cuando la niña desapareció, María cerró la puerta.
—Se llamaba Gabriel Torres.
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