Errático por ser asaltada, errático por desaparecer de reuniones, por estar distraída, por visitar edificios de seguridad a medianoche. Valentina mantuvo la compostura. Tres semanas habían pasado desde que comenzó a visitar a Diego durante sus turnos nocturnos. Tres semanas de café malo y conversaciones reales. Mi desempeño no ha bajado, pero su enfoque sí. Rodrigo nos compartió sus preocupaciones. Rodrigo no es parte de esta empresa, pero entiende la importancia de la imagen. Usted aparentemente no. La reunión terminó con advertencias veladas.
Valentina salió furiosa. Esa noche llegó a Torre Ejecutiva a las 11, como había hecho cada tercer día. Café terrible para la señora. Diego ya la esperaba con dos vasos, el mejor café terrible de la ciudad. Se sentaron en su rincón habitual del lobby donde las cámaras no alcanzaban. Diego tenía su laptop abierta, cursos de administración en la pantalla. ¿Cómo va la clase? Complicada, pero Sofia me ayuda con la computadora. Podrías estudiar tiempo completo. Podría conseguirte una beca, Valentina.
Ya sé, ya sé. Nada de caridad. Exacto. Pero sonríó. Mejor cuéntame sobre la junta directiva de hoy. ¿Cómo sabes? Tienes arruga entre las cejas. Solo aparece cuando lidias con ellos. El hecho de que conociera sus gestos la desarmó. Quieren que sea un robot. Que no sienta que no se detuvo. Están molestos porque vengo aquí. Saben de mí, saben que visito el edificio. No saben por qué. Deberías dejar de venir. ¿Quieres que deje de venir? Diego tardó en responder.
No. Entonces el consejo puede irse al lenguaje. Soy padre de una niña impresionable, rieron. Era fácil reír con él. Hablando de Sofía, me pidió que te diera esto. Sacó un sobre decorado con calcomanías. ¿Qué es la invitación para el festival del día del padre en su escuela? Insiste en que vengas, Diego. No soy. Le dije que estarías ocupada. Valentina abrió el sobre. Sofía había escrito para ti vale. Porfa, ven. Papá necesita alguien que lo aplauda además de mí.
Es manipuladora. Aprendió de la mejor. Su madre era experta en conseguir lo que quería con una sonrisa. Cuéntame de ella. Era la primera vez que lo pedía. Diego cerró su laptop. Carmen era maestra de primaria. La conocí cuando fui a dar una plática sobre seguridad escolar. Me corrigió tres veces frente a todos sus alumnos. Me cae bien. Te hubiera caído mejor conociéndola. Era luz. Todo lo hacía brillar. Cuando se enfermó, intentó protegernos. Fingía que no le dolía.
¿Cuánto tiempo estuvo enferma? Dos años. Los últimos seis meses fueron Suó. Vendí todo, pedí prestado, hice turnos dobles. El día que murió estaba haciendo un turno extra para pagar el tratamiento que no funcionó. Valentina tomó su mano. Él no la retiró. No fue tu culpa. Lo sé, pero el saberlo no quita el dolor. Por eso estudias administración. Quiero darle a Sofía más opciones. No quiero que tenga que elegir entre estar con sus seres queridos y sobrevivir. Es un buen padre.
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