Si te cuesta mantener la rutina, empieza por lo básico: controla los líquidos, limita la sal, evita el café y el alcohol en la tarde, y eleva las piernas antes de acostarte. Verás que con pequeños cambios, el descanso se vuelve más placentero.
Dormir sin interrupciones es uno de los mayores placeres que existen. Y cuando lo consigues, no solo te despiertas más descansado, sino también con mejor humor, más concentración y más energía para enfrentar el día.
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