- Crucíferas crudas: Col, brócoli, coliflor, repollo, nabo, rábano y coles de Bruselas. Aunque su consumo moderado cocido no genera problemas, en grandes cantidades y crudos pueden dificultar la función tiroidea.
- Soja y derivados: Tofu, leche de soja y edamame pueden afectar la absorción de yodo y la conversión de T4 a T3, las hormonas tiroideas activas.
2. Gluten
El gluten, presente en el trigo, cebada y centeno, puede ser problemático para personas con enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten no celíaca. En algunos casos, el gluten puede generar inflamación crónica y desencadenar o empeorar enfermedades autoinmunes de la tiroides, como la tiroiditis de Hashimoto.
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