El cuerpo cambia y, con él, la manera en que se experimenta la intimidad. Las hormonas bajan, el deseo puede reducirse y algunas funciones físicas se ven afectadas. Sin embargo, la sexualidad en la vejez no desaparece, solo se transforma. Se vuelve más emocional, más pausada y muchas veces más profunda. Hablar de esto sin tabúes es fundamental para vivirlo con plenitud.
10. Aparece la soledad, incluso rodeado de gente
Una de las cosas más duras del envejecimiento no es física, sino emocional. Muchas personas mayores se sienten invisibles, como si el mundo empezara a girar sin contar con ellas. Algunos pierden amigos, pareja o familiares, y esa ausencia pesa. Es importante mantenerse activo, buscar espacios de convivencia, participar en grupos o actividades que brinden compañía y sentido. La soledad puede ser el mayor enemigo silencioso de la vejez.
11. Cambia la relación con el tiempo
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