Las personas que disfrutan estar en casa suelen ser más sensibles al exceso de estímulos: ruidos, multitudes, tráfico, luces. En casa pueden controlar su ambiente, su ritmo y evitar la sobrecarga sensorial. La tranquilidad no es aburrimiento, es una forma de equilibrio emocional.
Consejo: Crear un rincón especial en casa con iluminación suave, música tranquila o elementos naturales puede fortalecer esa sensación de bienestar.
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