Cuando el daño no viene del cuerpo, sino de quienes te rodean

Cuando el daño no viene del cuerpo, sino de quienes te rodean

No vales por lo que ofreces.
No vales por tu ayuda.
No vales por ser útil.

Vales porque existes.

Cuando entiendes eso, cambia todo:
ya no aceptas humillaciones, ya no pides permiso para vivir, ya no te conformas con afecto condicionado.


Conclusión final: la vida después de los 60 no es un final, es un renacer

Post navigation

Leave a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

back to top