Muchas mujeres encuentran fuerza consagrándose a la Virgen:
- Ofreciendo cada día sus dolores, sus luchas y su familia.
- Rezando, aunque sea brevemente:“Madre, cúbreme con tu manto.
Cuida de mi casa, de mi corazón y de mi misión.”
Desde la espiritualidad, se dice que ninguna mujer se pierde cuando se deja guiar por María hacia Jesús.
Leave a Comment