Cada noche, antes de quedarte dormido, pasas por una frontera invisible.
La mente se va apagando y el subconsciente se abre como una puerta.
En ese punto:
- La respiración se vuelve más lenta.
- El cerebro entra en ondas más bajas de relajación.
- Y la mente ya no distingue tanto entre lo que imaginas y lo que vives.
Todo lo que pienses en esos minutos se imprime más profundo que cualquier afirmación repetida durante el día.
Por eso esta práctica se hace justo antes de dormir, cuando la conciencia está suave y receptiva.
Leave a Comment