Según esta enseñanza, cada pensamiento cargado de emoción es como un mensaje que desciende a las células.
Cuando cuentas tu edad hacia atrás con intención, le estás diciendo a tu subconsciente:
“El tiempo no me aplasta, yo puedo soltar su peso”.
La mente profunda no discute con eso.
Simplemente adapta el ritmo del sistema nervioso, de las hormonas y de la respiración a esa nueva idea.
El maestro explicaba que:
- Si proyectas imágenes de decadencia y miedo, el cuerpo se contrae.
- Si proyectas juventud, armonía y paz, el cuerpo reorganiza su energía para imitar esa imagen.
No es un juego de números.
Es un diálogo con tu biología.
Leave a Comment