No se trataba de fantasear con volver al pasado.
Se trataba de traer al presente la energía de sus mejores años.
Tres semanas después, los demás discípulos notaron algo imposible de ignorar:
su mirada estaba más luminosa, su voz más firme, su rostro más relajado.
No había cambiado de vida; había cambiado de vibración interior.
Leave a Comment