No necesitas creer ciegamente en nada.
Solo necesitas probarlo con humildad.
Esta noche, cuando apagues la luz, no te vayas a dormir cargando el peso de tus años.
Ve a dormir recordando que dentro de ti hay una parte que nunca ha envejecido.
Habla con ella.
Cuenta hacia atrás.
Déjala trabajar mientras tú descansas.
Y si esta enseñanza resuena contigo, compártela con alguien que esté cansado de sentirse viejo antes de tiempo.
A veces, una sola práctica nocturna puede devolverle a una vida entera la sensación de esperanza.
Leave a Comment