- Hazla 21 noches seguidas, sin saltarte ninguna.
- No la conviertas en una obsesión por verte diferente en el espejo.
Hazla como un acto de amor hacia ti. - Si un día estás muy cansado, al menos haz 3 o 4 números hacia atrás con calma.
- Combínala con pequeños gestos de cuidado durante el día: buena hidratación, respiración consciente, breves momentos de silencio.
Piensa esta práctica como una oración silenciosa dirigida a tus células.
Cada número es una semilla. Cada noche la riegas un poco más.
Y poco a poco, desde adentro, algo comienza a florecer.
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